19 agosto 2022

EL DROGAS ofreció el pasado sábado 3 conciertos sorpresa por las calles de Iruña.

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EL DROGAS ofreció el pasado sábado 3 conciertos sorpresa en distintas calles de Pamplona. En cada uno de los conciertos tocaron una de las partes de su nuevo disco triple «Demasiado tonto en la corteza». Esta es la crónica que ha publicado el diario Noticias de Navarra:

Unas 200 personas corearon a capela junto a El Drogas la canción Otros tragos al final del tercer concierto sorpresa que ofreció ayer el músico pamplonés, junto a su banda, en tres puntos distintos de la capital navarra. «Nos vamos a ir sin irnos/ buscaremos otros tragos/ que nos gusta el desacato/ con el sexo humedecido», clamó el público que se congregaba en la calle Navarrería de Pamplona, frente al edificio de las antiguas Escuelas de Magisterio.

Este fue el último concierto sin aviso que ofreció la formación «porque apetecía», según declaró El Drogas. El primero, a las 11 horas en la calle Tudela, junto a la antigua estación de autobuses, después en Carlos III y, por último, en la calle Navarrería. En cada uno de estos puntos tocaron una de las tres partes que componen el último trabajo discográfico de el Drogas, Demasiado tonto en la corteza: Alzheimer, Matxinada y Glam, respectivamente.

La gente subía por la calle de la Curia y por la calle Navarrería atraída por la música que salía desde el escenario improvisado que había montado El Drogas junto a sus músicos. En una mediodía más bien frío a la sombra, fieles y curiosos que pasaban por ahí escucharon y cantaron cada una de las canciones que la banda representó en «uno de estos rollo mañaneros que gustan porque son otra visión del espectáculo y a los que la gente responde muy bien», afirmó Enrique Villareal.

Además de adultos, muchos de ellos cerveza en mano en un ambiente festivo, las primeras filas estaban ocupadas por niños y niñas que disfrutaron de canciones como No sería nada, con ritmo de rock stoniano, dejo de los Ramones y estribillo melódico; o de los acordes contundentes y distorsionados de Sueños Rotos. Los más pequeños se mostraron entusiasmados por el concierto, uno de ellos se acercó al Drogas y le arrancó una buena sonrisa cuando le dijo que le había «gustado mucho». Unos niños a los que el músico pamplonés cree que «hay que hablarles de lo que pasa, de todo, para que aprendan».

A El Drogas se le ve feliz cuando los niños están a su alrededor. Ayer, como suele ser habitual en otras ocasiones, llamó a alguno de los pequeños con síndrome de down que se encontraban entre el público para que cantara junto a él unas estrofas. En un final emotivo, con la canción Azulejo frío como segundo y último bis, el Drogas y dos niños del proyecto Motxila 21 cantaron a distinto tono, pero con la misma fuerza e intensidad: «Madera que arde/ que arde/ que arde/ que arde».

Más fotos en el Blog no oficial de El Drogas en facebook.

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