10 agosto 2022

LET ZEP (Madrid – Sala Heineken) – 30/03/2007.

Tras varios años sin catarla, hoy he saboreado lo que significa la palabra siesta… me he dormido y me he levantado con las rayas del sillón en mi cara y de mal humor. El día está gris, hace frío, está lloviendo… y como decía Yosi y los suyos, yo sólo pienso en dormir.Letz Zep

Pero no hay nada que no se solucione con unas birras y una buena conversación sobre mujeres…

Empieza el concierto con puntualidad pulcra, ya se sabe, en este tipo de salas de conciertos se empieza puntual y se acaba puntual, porque la sala tiene que desalojar para que a partir de las 00.00 se llene de pestilentes bakalas. La salida al escenario de la banda fue muy rara, la más extraña que he visto yo en un concierto… salen unos tipos al escenario, nadie los conoce, podían ser los roadies, los de mantenimiento… pero no parece que son los músicos, es curioso, porque al tratarse de un grupo que va a ejecutar canciones que no son suyas, nadie sabe cómo eres, qué cara tienes… saludan tímidamente, el público aplaude tímidamente.

Durante las primeras canciones, al cantante que siempre tiene una generosa sonrisa en la boca, mira al público con cara de asustado, como si cada uno de los asistentes fuéramos críticos, se diría que estaba muy nervioso… más o menos a partir de la quinta canción y con el calor de los aplausos, su rostros fue relajándose.

La sensación para el público también era extraña, gente de todas las edades, desde los muy joven hasta algún padre (otrora heavy melenudo aunque ahora reina en su cabeza una enorme calva) acompañando a sus hijosLetz Zep. Habían pagado la entrada para ver a unos tipos que se ganan la vida tocando canciones que no son suyas, unos tipos que nada tienen que ver con los originales y que limpian el polvo a temas de más de 30 años (en 1969 se publicaba el primer disco del cuarteto Zeppelin), que se dice fácil… pero la mayoría de los allí asistentes daba por hecho que nunca han visto ni van a ver a ninguno de esos grandísimos genios llamados Led Zeppelin (a pesar de la visita a nuestro país en el 1995 de Page & Plant), por lo que todos los allí presentes aceptamos a los impostores como los verdaderos. La verdad es que ayudó mucho la muy parecida caracterización no sólo ya en lo musical sino en lo visual a los originales, sobretodo el cantante que bien podría pasar por el gemelo de Robert Plant. Utilizaron las mismas ropas, las mismas guitarras de doble mástil, el gong que utilizaba John Bonham e incluso el arco de violín para tocar la guitarra.

Obviamente es muy difícil en un set de dos horas tocar todos los éxitos de estos genios, ya sólo dejar fuera del concierto joyas como «Communication Breakdown», «Good Times, Bad Times», «Heartbreakers», «Thank You» o «Ramble On» podría sonar a pecado. Aún así temazos como «Rock And Roll», «Black Dog», «Dazed And Confused», «Misty Mountain Hop» supieron poner a la gente cachonda.

Sin duda a mitad del concierto, donde ejecutaron de forma seguida los temas más intimistas enfrió demasiado la noche, pero una vez quitadas las sillas y las mandolinas y antes de finalizar el concierto, un bis para ejecutar los temas que dejaron mejor sabor de toda la noche, «Kashmir», mi canción preferida de Led Zeppelin; «Moby Dick», la aclamada por el público «Starway to Heaven» y «Whole Lotta Love» para irnos con un sabor rockero de la sala.

Sabemos que en el cielo del Heavy Rock clásico sólo hay sitio para los mejores, para Black Sabbath, Iron Maiden y Led Zeppelin (lo siento Deep Purple, el cupo ya está completo). Así que sólo hace falta rezarles…

Led Zeppelin que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, por los siglos de los siglos… amén.

DIEGO DELGADO.

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